Coming back to life
No me acostumbro a la muerte de otros. En especial cuando es la mía la que espero impaciente. Porque al final la muerte no es más que un cambio de estado, un poco más drástico que otros cambios, pero cambio al fin. Y en la búsqueda incesante del cambio es que añoro la muerte, que llegue rápida e invasiva, pero no tan drástica como para no poder volver de ella. Hay muertes pequeñas, aquellas de las que uno sabe que va a salir con vida. Hay muertes cíclicas, aquellas en que uno sabe que va algo va a renacer. En unos meses, días o años, en esas largas vueltas de la vida, quizás durante la agonía, pero vuelven al fin. Con más o menos fuerza, pero vuelven. Pero hay muertes definitivas, drásticas, tajantes. A esas aún no me acostumbro. Aunque espero incesante por la mía. -- -- -- Escribí este texto en octubre del 2007, y a sólo 9 meses (irónicamente simbólico), me acabo de dar cuenta de que efectivamente experimenté la muerte que esperaba impacientemente. Morí, drásticam...