Exodo al Budismo
La vida es una luz en medio de dos grandes oscuridades.
Podemos entender oscuridades en términos de vacío, o bien, en términos de ignorancia. Para cualquiera de los dos casos, el hombre busca dar luces de manera de dar sentido a la existencia, debido a la impotencia que genera el no poseer ningún tipo de control sobre el como llega a este lugar, y el lugar donde se dirige después. La manera de cómo el hombre ha decidido enfrentar esta oscuridad, es a través de historias y explicaciones que satisfagan una necesidad imperante de querer entender, dominar. Y frente a esas historias, hoy conocidas como mitos, el hombre ha elegido dos maneras de recibirlas según Campbell, como una realidad, lo que define a los creyentes, y como una ficción, lo que define a los ateos. Pero en lo que ambos están unidos, es en que de una manera u otra, todos necesitamos explicarnos este milagro de luz.
Cada cultura ha creado sus propias historias. En este caso, vamos a revisar las razones de por qué un occidental podría querer cambiar al budismo. Y para ordenar las diferencias, las podré por temática:
1.- EJEMPLO
La razón por la cual Matthieu se interesó por el budismo, partió por el encuentro con un gran maestro, pero sólo con observarlo “… una comprobación hecha con mis propios ojos y que vale más que mil discursos”.
En una sociedad donde estamos llenos de discursos, pero donde rara vez hay coherencia entre el ser y el hacer, los discursos no son una base donde soportar confianzas, mucho menos membresía.
2.- DOGMA
El budismo, al estar en medio de un debate, de si pertenece a la religión o a la filosofía, deja abierta una invitación a la reflexión y crítica. “… el budismo no es un dogma, pues Buda siempre decía que había que examinar sus enseñanzas y meditarlas, mas no aceptarlas por simple respeto hacia él. Es preciso descubrir la verdad de sus enseñanzas recorriendo las etapas sucesivas que conducen a la realización espiritual”.
Puede que sea un mal de la sociedad, pero desde el colegio aprendemos a recibir realidades sin cuestionarlas, en incluso, a pedir las “verdades” correctas. Puede que por eso, la religión se haya arropado de confesiones de fe, credos, y todo tipo de rituales que nos indican exactamente como sentir, como pensar hasta finalmente adquirir el discurso correcto desde el cual juzgamos la vida.
3.- PROBLEMA Y SOLUCION
El budismo ha sabido detectar el problema que afecta a cada una de las personas, sólo por el hecho de ser persona. El vivir (no saber de dónde vengo, no saber a dónde voy) genera la angustia de, por lo menos, sacarle el máximo de provecho a este tiempo regalado: es mio y será lo que de él haga. Esta sola premisa nos genera una serie de expectativas que nos vemos obligados a llenar, ahí es donde aparece el “yo” y con él, la base del sufrimiento.
Lo que el mundo occidental ofrece, parece no alcanzar para llenar este vacío, porque en esta cultura, todo esta afuera: Dios (hay que encontrarlo), la felicidad (hay que alcanzarla), las metas (hay que cumplirlas), y aunque lo logramos a ratos, el llegar a la cima de una montaña, sólo nos hace notar de que hay una más alta, y si llegamos a la más alta, entonces no hay nada más que buscar. Entonces Dios, la felicidad y la obtención de las metas sólo constituyen medidas relativas y efímeras ante la insaciable sensación de vacío.
Buda nombra las 4 nobles verdades:
La primera noble verdad cita las características más sobresalientes de la situación humana, duhkha, que es el sufrimiento o frustración. Esta se origina de nuestra dificultad en encarar un hecho básico de la vida, que todo lo que nos rodea es inestable y transitorio.
La segunda noble verdad habla de la causa de todo el sufrimiento, trishna, que es el aferrarse o agarrarse. Es en vano aferrarse a la vida, basado en un punto de vista errado, avidya, o ignorancia. El tratar de aferrarse a cosas que vemos como firmes y persistentes pero que en realiad son transitorias y en constante cambio, nos vemos atrapados en un círculo vicioso donde cada acción genera más acciones y cada pregunta genera nuevas preguntas.
La tercera noble verdad cita que el sufrimiento y la frustración pueden ser paradas. Es posible trascender el círculo vicioso de samsara, liberarse de las ataduras del karma y lograr un estado de total liberación llamado Nirvana. En este estado, las falsas nociones de un “yo” separado ha desaparecido para siempre y la unidad de toda vida se hace una sensación cosntante.
La cuarta noble verdad es la prescripción para terminar con todo el sufrimiento, la Octupla via del autodesarrollo que se compone de la visión correcta, la intención correcta, el habla correcta, la acción correcta, la vida correcta, el esfuerzo correcto, el estar con la mente aquí y ahora y la concentración correcta.
Seguir este camino provoca en primera instancia, reconocer que el sufrimiento es parte inherente de la vida humana, producido por la ignorancia en la que estamos sumergidos con respecto a nuestra realidad. Este sufrimiento puede ser superado en la medida de que reconozcamos este “yo” individual que hemos construído, el cual vive en un péndulo entre los deseos y los miedos, en una alternancia entre atracción y repulsión.
4.- ALCANCE
El budismo llega a cada persona en su propio nivel dentro del camino espiritual, donde cada persona pueda encontrar un medio que le permita trabajar con el pensamiento y liberarse del yugo de las emociones.
“Una primera aproximación consiste en utilizar antídotos contra las emociones perturbadoras: se desarrolla paciencia frente al cólera, el desapego frente al deseo y el análisis de los mecanismos de causa y efecto frente a la falta de discernimiento”.
“La segunda aproximación consiste en intentar comprender la naturaleza de los pensamientos y remontarse hasta su fuente” y cuando lo hacemos, no encontramos nada tangible. “En ese momento se desvanecerá aquel pensamiento. Es lo que se llama liberar los pensamientos mediante la observación de su naturaleza, reconociendo su vacuidad”.
En conclusión, la razón que distingo por la cual occidente se ve tan atraído por el budismo es debido a que éste, frente al problema universal de la complejidad del ser, plantea un camino al alcance de cada persona, en su nivel espiritual, social, religioso, sin establecer ni discriminación ni aceptación de dogmas o membresía, donde pareciera que el ser y el hacer tienen mayor coherencia y finalmente porque conduce al hombre al lugar donde se encuetra Dios, la felicidad y las metas: dentro de él mismo.
* Joseph Campell -- Tu eres eso
* Matthieu Revel -- El monje y el filosofo
Comentarios
Gracias a eso he llenado, quizás, uno de los tantos "pequeños vacíos" que hacechan hasta al más común de los de los locos (entiéndase persona/humano); ¿Vale la pena todo esto? es decir ¿la vida?
Frente a eso lo único que pude adoptar como medida, hace un tiempo, era mediar entre dos posibilidades:
Primero el continuar buscando lo inalcanzable.
Segundo dejar todo de lado y abandonarme a la quietud.
Ahora sucede que veo otra vía de escape, una religión/filosofía que quizás cumple con los requisitos de dejar el todo.
Aun así, la pregunta tiene muchas aristas.
Se agradece otro blog más que abra el hambre del pensamiento.
Saludos,
Javo.